La estimulación contra la simulación
Por: VKO
El evidente oportunismo con el que un programa de televisión intenta posicionar una identidad heróica aprovechando una tragedia nacional, permite que la naturaleza de la infección memética de los medios alternativos, destruyan las intenciones de provocar emociones y afecto entre el público y el programa. Por el contrario, la sobre simplificación y la distracción es exactamente lo que los virus mediáticos combaten. Tan es así, que a pesar de que todo el circo que se detona en el balneario televisivo nacional no logra re-dirigir el hecho sobre el que todo el escándalo gira en realidad. El uso de recursos públicos del Estado de México para una producción particular. Entonces el oportunismo con que se plantearon objetivos de manipulación emocional, regresa convertido en un golpe a los mismos quienes pretendían manipular con él.Cuando Laura Bozzo decide aprovechar la tragedia nacional de los huracanes , como anteriormente lo había hecho en otra tragedia, su fórmula se enfrenta a la variable de los nuevos medios alternativos, las redes sociales. Pero no fue desde el principio la autoconciencia de masa la que provocó el fenómeno, sino la iteración de la noticia de la revista Proceso por la periodista Carmen Aristegui donde los reporteros y fotógrafos de la revista fueron testigos del uso de un helicóptero del Gobierno del Estado de México, para llevar al crew de Laura Bozzo como si fuera un activo de producción del programa.
La estridente reacción de Laura Bozzo despotricando contra Carmen Aristegui fue el detonante para que la naturaleza de los virus mediáticos se diseminara por toda la infósfera haciendo lo que siempre: Hacer de cualquier estrategia posterior de control de daños una herramienta obsoleta de socialización. Pero no solo obsoleta, sino un intento contraproducente.
Al lograr hacer una tormenta en la alberca de la información, el contagio memético termina por estimular más preguntas en los grupos contraculturales que la aceptación de la narrativa escandalosa. Si bien Laura Bozzo despotricó para defender que lo que hacía era genuino, el tema real es el uso de los recursos públicos en una producción privada. Entonces los cuestionamientos del público contracultural, son, la obviedad de la relación político-corporativa entre el grupo de Atlacomulco y Televisa. Pero no solo eso, sino el uso de la identidad mediatica de Laura Bozzo para atacar frente a las masas a Carmen Aristegui en un intento de dirigir la opinión pública contra la periodista. Una técnica que bien hubiera funcionado a finales de los años 80. Pero ahora, imposible, al menos en la gran porción del público que ha desarrollado una relación natural entre las tecnologías de información interactiva y su interpretación de la realidad.
Ahora, cualquier intento de control de daños tendrá como resultado el ridículo, ya sea que sacrifiquen a Laura Bozzo y se deslinden de la 'autonomía de la producción' en la empresa, o se pidan disculpas públicas, se lance una brabuconada más de la "señorita" contra Carmen o decida cancelar su cuenta de twitter, queda como un evento que prueba que el medio está vivo y que siempre ataca a quien pretende manipular con él .
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