El recurso iconoclasta del judaísmo en la República Amorosa.
Por: VKO
La visita de AMLO al programa Tercer Grado, había generado diferentes expectativas tanto en el público general, como en el público de las redes sociales. Algunos no sabíamos bien a bien qué esperar. Los personajes que visitaba AMLO, terminaron comunicando un obvio intento por sacar de balance al candidato, cosa que no sucedió y que ahora, las redes sociales como un verdadero sistema de comunicación de masas, responde con toda su fuerza, porque al dirigir la estrategia contra AMLO, la dirigieron sin quererlo a todos aquellos que ya los odian, que son millones.
El candidato salió bien librado, las expectativas de muchos era que en un golpe certero terminara dejando en ridículo a los personajes que le debatían. Otros esperaban de los personajes un comportamiento más dócil y complaciente al público que cuestiona la imposición del candidato del PRI por la televisora, mientras que otros, esperaban la exhibición de algún trapo sucio que exhibiera y comprometiera al candidato; y otros tantos como yo, que esperábamos inocentemente escuchar el cuestionamiento a las propuestas. Pero acaso, de cualquier forma que hubiera terminado la identidad mediática de AMLO, ¿es democracia el entregar nuestro porvenir en la fe a una persona, cuando millones convencidos de las propuestas pueden hacerlas realidad si se organizan? ¿Vale más la identidad mediática de una persona que sus ideas?.
Algunos cristianos nos decimos monoteístas. Pero en católicos como yo, eso solo es teoría, porque en la práctica nuestra fe está depositada en muchos dioses. ¿Acaso no es un dios desde el principio de los tiempos humanos, quien tiene un poder más grande que nosotros mismos, al que no debemos cuestionar y al que debemos someternos?. Un católico como yo, está sometido por múltiples dioses, como el dios del éxito, en el que creo como algo que "debo" alcanzar midiéndolo en cuanta materia puedo acumular, eso me dará "prestigio" entre otros creyentes de lo mismo y me alienta a ser más que los demás. Otro dios al que un católico como yo ha sido sometido, es al dios del sistema económico actual. El oro, tiene un valor, yo deposito mi fe en que un pedazo amarillo de materia brillante tiene valor, incluso más valor que la comida o cualquier cosa que emane de la naturaleza. El dios del banco que me ha sometido a darle midiendo para que me lo guarde con un dogma de fe: "tu dinero está más seguro aquí que en tu casa" entre otros dogmas de fe que se derivan del mismo banco reforzándose generación tras generación. El dios de la nación, donde me entrego a un amor al territorio que separa humamos de otros por culturas, raza y ubicación, cuando somos todos iguales y el planeta no venía con lineas divisorias. Y así hay muchos dioses, como los dioses de cada marca que me dicta el coche que debo tener, la ropa que debo usar, lo delgado que debo ser y cómo es que debo ser…es más, me dicen QUIÉN debo ser.
Por supuesto que un católico como yo tiene una fe inquebrantable en todos esos dioses, pero en cuanto a mi religión, irónicamente *he caminado el camino de la fe, sin fe*. Los demás dioses son más convincentes para creer, en vez del camino que me invita a ser genuinamente feliz. Un católico como yo, entrega su fe a los mitos, que han sido diseñados por otros, para humanos como yo.
Una guerra mitológica empezaba en el set donde los mitos se crean y se destruyen pero nunca se transforman. El programa Tercer Grado arrancaba aclarando la cuantificación de menciones de AMLO en comparación con los demás candidatos, sin una relación cualitativa, de la manera en que fue mencionado. No fue una entrevista, fue un contenido llevado en el sentido hacia lo que fue el costo político más grande en la identidad mediática de AMLO, el fraude. No se le preguntó sobre sus propuestas ni sobre sus políticas de medio ambiente, de educación, de economía etc.. se empeñaron en tratar de someterlo al mito que le habían creado. El candidato iba preparado para no caer en provocaciones, permaneció muy tranquilo ante argumentos y tiradas de a loco que le daban los 'periodistas' tratando de sacarlo de balance, para poder tener materia, que pudiera exhibirlo como el 'Loco' que se han empeñado en mitificar. Mientras, él no se tambaleó, mucha gente cayó en el efecto que iba dirigido hacia AMLO, la gente aquí enojada insultaba y mostraba su rabia por cómo estaban tratándolo. Pero si el ataque fue a la calidad moral del candidato y no a sus ideas, ¿por qué enojarnos y rabiar sobre los ataques a la identidad mediática, cuando los ataques no fueron contra sus ideas ni sus propuestas?.
Las identidades mediáticas se han convertido en dioses también, estrellas de cine, de rock, tienen una voluntad superior superior a la nuestra, incluso los hacemos responsables de nuestras emociones al comprometerlas en lo que haga o no haga esa identidad, tanta voluntad tienen sobre nosotros que los creadores de mitos como las agencias de publicidad, las utilizan para decirle a católicos como yo, qué es lo mejor para nosotros. En los políticos, entregamos también nuestra fe, equivocadamente en la persona y no en sus ideas. Lo que obstaculiza un verdadero crecimiento social, es el orden del contexto, es decir, una sola persona tiene depositada en su identidad grandes ideas para transformar una nación hacia la justicia social y una calidad de vida, que por naturaleza, se incremente. Los millones de seres humanos, aunque muchos, por nuestra incapacidad para organizarnos, tenemos fe en lo que se nos dijo. Los poderes que emanan del pueblo deben ser representados y divididos en tres fuerzas que se equilibren. Está bien, pero, ¿necesariamente debe ser así?, ¿en verdad HOY es lo más práctico?, o puede ser mejor.
El modelo mediático hasta ahora nos alinea a creer en los mitos, a depositar nuestra fe en personalidades. No es manipulación sino un efecto que sucede. La tecnología es un ser sin pensamiento, nosotros mismos somos autores del modelo y cómplices del reforzamiento que nos somete a los sistemas que nos aquejan.
Las batallas de los dioses griegos en la mitología griega, literalmente construyen el contexto de las ideas que tenemos insertadas en lo profundo de nuestra manera de pensar: blanco y negro, izquierda y derecha. Las narrativas mediáticas son cuentos mitológicos. Tercer Grado es mitificado como la fuente de la que emanan los juicios que todos debemos adoptar, pero porque nosotros mismos hemos decidido que así sea (ahí la teoría de Usos y Gratificaciones). Cuando creemos en los mitos la sociedad se vuelve un gran teatro de máscaras, máscaras ante los demás y ante nosotros mismos, como en el antiguo anfiteatro. ¿Cómo puede existir esta república amorosa que invita a la honestidad como una forma de vida, cuando somos incapaces de ser honestos con nosotros mismos?. La inclusión de los que piensan diferente no sucede, la invitación a lograr un objetivo en común de 'salvar a México' se deshabilita con el escarnio y el insulto, que aunque justificados por la rabia provocada de la injusticia, en vez de unir voluntades, nos separan.
Por esto, los judíos como una sociedad religiosa no depositan su fe a través de imágenes, son iconoclastas, monoteístas abstractos y tienen la obligación de contribuir a la justicia social. Esas son las 3 bases del judaísmo que bien podemos aplicar en nuestra sociedad en general ,para dismitificar, todo aquello que hemos convertido en nuestros dioses todopoderosos, que pretendemos, resuelvan todo por nosotros. Darle poder a las ideas y no hacer idolos de barro con aquellos que las concibieron.
Tenemos la oportunidad de abandonar esas creencias empezando a ser honestos con nosotros mismos, en dejar de señalar y empezar a crecer como una sociedad madura, donde existan más adultos y menos dioses, re-diseñar nuestra realidad por nosotros mismos abandonando las viejas ideas de lo que se nos ha dicho que debe ser, como el esperar a que un mecanismo diseñado haga las cosas por nosotros: los modelos de gobierno. Porque a pesar del paso de los siglos, la humanidad sigue sin poder salir de aquel mencionado loop, o espiral, donde en la historia todo se repite por la lucha de clases.
"Las administraciones débiles y demasiado intrusivas han dañado tanto la estabilidad como el crecimiento…La privatización sin la imprescindible infraestructura institucional llevó más a la liquidación de activos que a la creación de riqueza" dice Stiglitz.
Lo sean o no, nuestras instituciones tienen el reto de fortalecerse por las llaves tecnológicas que hoy tenemos para el desarrollo de la autonomía que realmente necesitamos. El énfasis que hace el judaísmo en el iconoclastismo y en la justicia social, es un recurso potencialmente valioso para un mundo de opuestos. La humanidad últimamente tiende a ver las cosas de diferente manera. Lo que antes daba por un hecho desde el racismo, la manera en que se hizo la ciudad donde vivimos, las definiciones de sexo, el modelo económico y político global…todo parece ser más arbitrario y es que algunos fueron, hace siglos, los que decidieron que las cosas 'debían ser' así. Nosotros las creímos naturales.
Nos hemos vuelto más conscientes y sensibles de los acuerdos que desde hace siglos rigen nuestra vida. Las reglas que antes veíamos como creaciones hechas por dioses, las vemos como sistemas diseñados por personas. Cada vez más el Ser Humano hace consciente el valor social que tiene un pedazo de oro que emana de una regla humana, en comparación al valor que tiene cualquier producto de la naturaleza. La humanidad ha vivido en lo general en un mundo codificado por otros, con tal orden, que la injusticia social a la que nos ha conducido, despierta la conciencia de poder re-diseñar con los mismos códigos una realidad más justa.
El Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional se niegan a examinar estos enfoques, pero ya no somos una humanidad a la que se le pueda someter una doctrina establecida. Y eso no es religión, sino el sistema económico y político actual, que ya no puede sostenerse más ni con sus propios dogmas de fe. La ideología económica se ha transformado en ciencia.
México está en un momento en el que inevitablemente tendrá que acoplarse o emprender un nuevo modelo de gobierno. Un nuevo sistema más allá de la democracia representativa que vivimos. Porque la humanidad se dirige a la culminación del nuevo renacimiento en el que ya estamos a la mitad, donde las reglas se han recontextualizado casi por completo.
Nos conviene redefinir, a que Dios vamos a darle valor en nuestras vidas…y a cuales no.














