viernes, 9 de diciembre de 2011

El fin de la Espiral del Silencio


...En el ocaso de la opinión pública tradicional


Por: VKO


 
El miércoles pasado por la noche, el programa de Tercer Grado se distinguió por el intento de minimizar los errores cometidos por el candidato del PRI a la presidencia: Enrique Peña Nieto, en la Feria Internacional del Libro. Al mismo tiempo, intentaron desprestigiar a quienes por medio de twitter, no cesaban sus severas y agudas críticas al candidato. Pero esperando tener un resultado con el cual pudieran controlar la tradicional opinión pública, algo sucedió del plato a la boca.



 Twitter, aunque es un medio que funciona por usuarios, es un territorio de ideas. Es un organismo cultural sobre el que nadie tiene control (hasta cierto punto). Las ideas que se desplazan a través de los medios y las personas, son llamadas memes. Son ADN mediático.Twitter es un medio ambiente constituido enteramente por memes y estos actúan como células de un cuerpo. Cuando el cuerpo es invadido o atacado, las células se defienden. Si una estructura rígida como el medio tradicional, que está estructurado de una forma lineal con información que sólo viaja de arriba hacia abajo, pretende controlar, manipular, alinear o dirigir con ideas o juicios a un cuerpo memético es la estructura rígida la que se rompe junto con todos sus propósitos, esto se traduce, como agendas corporativas deshabilitadas por una respuesta de inmunidad cultural.




Esto es lo que sucede con el programa 'Tercer Grado', un programa que emite agendas corporativas y políticas en un flujo tradicional, donde no hay una retroalimentación real salvo por el rating. En el momento en que Carlos Marín, integrante de las simuladas discusiones entre periodistas 'que día a día le dan las noticias' , dice, que los twitteros que criticaron a Peña Nieto son ignorantes y no han leído ningún libro, se desata una respuesta inmunológica cultural, en un medio que además de ser memético, se caracteriza por la participación de usuarios con un determinado nivel de cultura e inteligencia.
 
Un razonamiento generalizado del señor Marín que bien le valió la condena de la deshabilitación de sus intenciones de teledirigir la tradicional opinión pública, lo hundió. No es esta opinión pública la que ha arrastrado al candidato del PRI a la mofa nacional, sino la capacidad mimética de Twitter como un ente de características puramente virales. Es precisamente a los twitteros que califica de ignorantes a los que debió intentar persuadir. El señor en su convencimiento sobre un medio con las mismas capacidades de la televisión manipulativa de los setenta, ha desmantelado todas las agendas políticas que la corporación tiene a favor del candidato, en vez de que lograran el objetivo por el cual fueron creadas.


La intención de desprestigiar el medio que realmente tiene influencia política desde una verdadera comunicación de las masas no venía de mucha planeación mediática. ¿Ante quién se desprestigian los twitteros cuando en la generalización se comprimen en un solo ente para la tradicional opinión pública, que ni viene al caso porque solo es una masa sin participación en todo lo que sucede?.



El virus mediático de Peña Nieto ha ido mutando su carga memética deshabilitando no solo la verdadera identidad mediática del candidato Enrique Peña Nieto como un intermediario entre las corporaciones y el pueblo para su explotación. Sino las meditáticamente falibles intenciones de las corporaciones, por proteger a su producto y futura herramienta de extorsión. Se hace evidente el desequilibrio de una jornada electoral justa por el apoyo de los grandes medios. Sus propósitos se destruyen cada vez que intentan lograrlos con formas tradicionales. Lo que en lugar de conducirnos a una sociedad teledirigida como la plantea Sartori, nos conduce a una sociedad cada vez más inmune a la manipulación. La espiral del silencio...ha regresado a ser una teoría para solo enseñarse junto con las otras teorías arqueológicas de comunicación de masas, en los salones universitarios.



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